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Cuánto cuesta una web o una web app a medida en 2026 (y de qué depende el precio)

"¿Cuánto cuesta una web?" es la pregunta que más recibo, y es un poco como preguntar cuánto cuesta una casa: depende del tamaño, los materiales, la ubicación y quién la construye. Pero "depende" no es una respuesta útil, así que en este artículo intento dar cifras concretas y los criterios para interpretarlas.

Las cifras que siguen son orientativas y se refieren al mercado italiano y europeo, para trabajos realizados por un freelance con experiencia o una pequeña agencia. Una agencia grande cuesta más, una plataforma "hazlo tú mismo" cuesta menos: veremos también por qué.

Rangos de precio orientativos

Tipo de proyectoEjemploRango orientativoPlazos
Web corporativa con plantilla personalizadaRestaurante, despacho profesional1.000–3.000 €2–4 semanas
Web corporativa a medidaDiseño único, multilingüe, SEO técnico3.000–8.000 €4–8 semanas
E-commerceTienda con 50–500 productos4.000–15.000 €6–12 semanas
Web app a medidaReservas, gestión interna, área de clientes10.000–40.000 €2–5 meses
Plataforma compleja o SaaSMarketplace, múltiples integraciones, suscripcionesdesde 40.000 €6 meses o más

La distancia entre el mínimo y el máximo de cada rango no es casual: depende de los factores que siguen.

De qué depende el precio

1. Funcionalidades, no páginas

El número de páginas importa poco: importa lo que hacen. Un "simple login" significa en realidad registro, verificación del email, recuperación de contraseña, roles y permisos, gestión del consentimiento de privacidad. Una línea en la petición puede equivaler a una semana de trabajo.

2. Diseño: plantilla o a medida

Una plantilla adaptada es barata y rápida; un diseño creado desde cero, con prototipos y pruebas con usuarios, cuesta más pero distingue la marca y se adapta exactamente a los contenidos.

3. Integraciones

Pagos, software de gestión, facturación electrónica, CRM, APIs de terceros: cada integración añade desarrollo, pruebas y un punto donde algo puede romperse cuando el servicio externo cambia.

4. Contenidos e idiomas

Textos, fotos y traducciones suelen ser el verdadero cuello de botella. Si llegan listos, el proyecto va más rápido; si hay que escribirlos o traducirlos, es un coste que debe figurar en el presupuesto, no una sorpresa al final.

5. La calidad que no se ve

Rendimiento, seguridad, SEO técnico y accesibilidad no aparecen en las capturas de pantalla, pero determinan si la web funciona de verdad. La accesibilidad, en particular, es obligatoria desde junio de 2025 para muchos servicios digitales, e-commerce incluido, por el European Accessibility Act.

6. Quién la hace

Una plataforma no-code cuesta unas decenas de euros al mes pero te ata a esa herramienta; un freelance ofrece trato directo y costes contenidos; una agencia ofrece un equipo más amplio a un precio más alto. No existe la elección correcta en absoluto: existe la adecuada para el proyecto.

Ejemplo práctico: un presupuesto desglosado

Tomemos una petición típica: una web app de reservas para un centro de fisioterapia, con área de pacientes, panel para el personal, recordatorios automáticos y pago de una señal online. Así se desglosa, con una tarifa diaria de ejemplo de 350 €:

PartidaDías
Análisis y definición de requisitos3
Diseño de la interfaz4
Calendario y gestión de disponibilidad6
Área de pacientes: registro, login, historial5
Panel para el personal5
Recordatorios por email y SMS2
Pago de la señal online2
Pruebas, accesibilidad y puesta en producción3
Total30 días · 10.500 €

Desglosar el presupuesto así es útil para ambas partes: si el presupuesto disponible es menor, se ve enseguida qué quitar o aplazar. Sin pagos online ni SMS, por ejemplo, se ahorran cuatro jornadas sin tocar el núcleo del producto.

Los costes recurrentes de los que nadie habla

El precio de desarrollo es solo el principio. Cada año hay que contar con:

  • Dominio: 10–30 € al año.
  • Hosting: 5–50 € al mes para una web, de 20 a más de 200 € al mes para una web app con base de datos y tráfico.
  • Mantenimiento: actualizaciones de seguridad y de librerías, pequeñas intervenciones. A menudo se estima entre el 10% y el 20% del coste inicial al año.
  • Servicios externos: emails transaccionales, SMS, mapas, comisiones de pago, APIs de inteligencia artificial.

Una web que no se actualiza no se queda quieta: envejece. Las librerías con vulnerabilidades conocidas y los CMS desactualizados están entre las causas más comunes de webs comprometidas.

¿Ha bajado la IA los precios?

En parte. La IA acelera el código repetitivo y los primeros borradores, y eso reduce algunas partidas. Pero el análisis, las decisiones, el diseño, las pruebas y la responsabilidad requieren el mismo tiempo que antes, y son justo las partidas que marcan la diferencia entre un proyecto que funciona y uno que hay que rehacer. Desconfía de quien promete "una web app completa en tres días gracias a la IA": hablo de ello de forma más general en este artículo sobre el uso diario de la inteligencia artificial.

Cómo reconocer un presupuesto poco claro

  • Un precio sin análisis: si nadie te ha hecho preguntas, la cifra es inventada.
  • "Todo incluido" sin lista: sin una lista de funcionalidades, cualquier petición futura se convierte en un extra.
  • Ni una palabra sobre código y dominio: el dominio, los accesos y el código fuente deben ser tuyos.
  • Mantenimiento sin definir: ¿qué pasa después de la puesta en producción, y a qué precio?
  • Sin entorno de pruebas: debes poder ver y probar el trabajo antes de que salga en vivo.

Cómo ahorrar sin estropear el proyecto

  • Empieza por una primera versión esencial (MVP) y añade funcionalidades cuando los datos te digan que hacen falta.
  • Prepara los contenidos con antelación: textos y fotos listos acortan los plazos más que cualquier descuento.
  • Elige soluciones estándar donde no te diferencian: login, pagos y newsletter no hay que reinventarlos.
  • No recortes en seguridad ni en copias de seguridad: es el ahorro que más caro sale.

En resumen

Una web corporativa puede costar unos pocos miles de euros, una web app a medida algunas decenas de miles: la diferencia la marcan las funcionalidades, las integraciones, el diseño, los contenidos y la calidad invisible. El mejor presupuesto no es el más bajo sino el más claro, desglosado en partidas comprensibles y con los costes recurrentes declarados. Si tienes un proyecto en mente y quieres una estimación concreta, escríbeme: partimos de los requisitos, no del precio.

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